En el tiempo en que yo era joven –Ejem… Bueno aun lo soy. Pero en el tiempo en que yo era mas joven, ese donde aparentamos saberlo todo y pretendemos que la última cosa que descubrimos será la última por descubrir, la pieza faltante de nuestro saber absoluto;
En ese tiempo, yo también tenia sólidas convicciones basadas en palabrerías que cruzaban continuamente por mis oídos y que salían de bocas tan cercanas o tan ajenas a mi como la de mi padre, mi hermano, mi conocido de la escuela, ese que leía mucho y que siempre se sentaba en la butaca mas arrinconada del salón.
Una de esas “opiniones” era mi desprecio – Que ahora verdaderamente considero irracional, entupido, o vamos; INMADURO. Hacia las personas HOMOSEXUALES.
¡Y valla! Quiero remarcar que pocas cosas de las que he pensado o hecho me hacen querer meter la cabeza (La de arriba, aclaro, si no se ve feo) a un autentico agujero como avestruz, asi, tal cual y con el culo parado (Figuradamente como… Bueno ya entendieron).
Y es que de verdad estaba seguro de que la homosexualidad era una enfermedad, o un desequilibrio mental, una triste suerte de los menos afortunados.
Para acabar pronto: Errores humanos.
Ya sé, suena cruel, pero no me mal entiendan, no les tenia odio, solo era un desprecio a lo pendejo y muy lucido – Por que, por supuesto, una persona tan ruidosa como yo no desaprovechaba oportunidad para demostrar mi aversión.
De hecho no dudo que alguna vez maldijera mi suerte si una persona cercana a mi fuera ¡EXACTO! Gay.
El tiempo me trajo cambios radicales a esas opiniones que ingenuamente yo calificaba como auténticamente mías, transformándolas en nuevas que ahora si me constaba eran quimeras engendradas por opiniones, y relatos serios sacados de libros y tertulias muy interesantes. Aunque no por eso significaba que ya estaba en lo correcto.
Llegué a pensar que las personas homosexuales querían alcanzar la feminidad de la mujer, mediocremente, pues nunca serian algo mas que una parodia. De nuevo sentía que el gay era un condenado a ser la sombra de algo que esta a kilómetros de él, y de mi también.
Mi amigo es gay. Y hoy, cuando escribo esto ya hace mucho tiempo que lo sé. Y es más el que llevo de conocerlo. La sola idea de que con él descubrí el kinder y pasé la primaria y la preparatoria me hace considerarlo como mi hermano.
A pesar de todos mis prejuicios platicar con él me hace darme cuenta de cuan equivocado estaba, y de todo lo que soy capas de despreciar sin siquiera conocer, o estar mas cerca. Aunque ahora estoy menos seguro de ¿que es la homosexualidad? Sí estoy convencido de que no es una representación mediocre, ni un estado mental al que hay que medicar. Ver tan de cerca la herida y el daño que puedes causar te hace reflexionar.
Asi en mí han cambiado mas cosas de las que puedo documentar en este blog. Como por ejemplo mi prejuicio a las mujeres jóvenes que se embarazan. O así como mi prejuicio hacia los soldados, que cambió cuando otro de mis hermanos, de los mejores amigos que tendré, se hizo militar. Yo los tenia como los parásitos mas estorbosos de la sociedad (Después de los fanáticos religiosos claro), y por eso me caló hasta la medula cuando me dijo que POR FIN lo habían aceptado.
Arturo Pensando: “¡Pucha, mierda! ¿Como que te aceptaron boludo hijo de la que te repartió los genes?”
Arturo Diciendo al mismo tiempo: Am, chingón… estem… felicidades ¿no?
Pero cuando regresa de allá, de ese México, Chihuahua o Michoacán, y lo escucho contarme historias de guerras, villanos, y héroes anónimos como a un niño antes de dormir, mi perspectiva cambia. Y aunque tampoco entiendo la causa de un soldado, ahora, por lo menos los respeto más.
Por eso hoy le pido a tu dios que te cuide del SIDrAlaso, los accidentes... o las balas.






18 de enero de 2011 a las 21:56
Amor me parece de lo mas genial!!
y claro recuerdo mmucho de esos comentarios que hacias!
de esa agua no has deber?
26 de enero de 2011 a las 21:59
Excelente reflexión, definitivamente nadie experimenta en cabeza ajena.